jueves, 4 de octubre de 2012

LLUVIA VERDE


Extraño la lluvia verde por las tardes
Y aunque frecuentemente ansío su llegada
Hace tiempo que no llueve verde
Ni sospechas de esa esperanza
De igual manera, la espero
A orilla del camino
Como ojeando el tiempo
Como relamiendo su tardanza
Entonces me amigo con los árboles
Me instruyo de su estancia
Me glosan sus historias solitarias
Destilan pretensiones quietas y añoradas
Y prosigo gentil a la espera
A la orilla del camino
Cual letrero antiguo inútil, olvidado
Como un alambrado caído y oxidado
Me enternece el horizonte entre mis manos
Me conmueven sus paisajes luminosos cercanos
Me sonrojan sus estados diversos de frescura
Esperanzado que llegue mi lluvia aliviadora
Aquí al costado del camino, atardece frecuentemente
Se devora el sol, tus iníciales de fuego adverso
Invaden los oscuros claros estelares
Y el sonido del silencio oprime casualmente
Quisiera esperar hasta el próximo amanecer
Pero debo partir
Es mi obligación recorrer el camino trazado
Caminar otras orillas experimentando nuevamente esta ceremonia
Pero… lamentablemente,
Hace tanto que no llueve verde por aquí
El verde es pasión y confianza
El verde es esperanza
Es amor, es justicia, es bonanza
Ese verde de la lluvia que posee vida
Que renueva la calma
Sana las heridas, estremece el alma
Debo partir
Y en mi partida se inmoviliza mi ojeada
Tal vez mañana reviviré este ritual
A la orilla de algún otro camino
Esperando contemplar su llegada
Mi corazón exige estas instancias
Necesita refrescar esperanzas, lavarlas
Solamente la lluvia podría hacerlo
La lluvia verde que purificará mi alma

AUTOR: Gabriel Cuellar

SUAVE


Suave entraste en mí
Suave tus manos, suaves
Suave te afincaste allí
Suave mi suspiro, suave
El amor merodeaba por el aire
Resplandeciente, sofocante
Nuestros silencios estallaron
Penetraron, fulminantes
Suave mí mirada transito tu entorno
Suave extendiste tus brazos, rotos
Sirena inaudita exorbitante
Manjar de luz, proyecto de amante.

AUTOR: Gabriel Cuellar

OTRO DÍA EN EL PARAÍSO


Aquí, relamiendo silencios y momentos
me hallo absolutamente ausente
aquí, impasible y permeable
resisto este día en el paraíso
                     
aquí, donde el viento se nutre de poesías tuyas y mías,
conspiran contra mí apatías hercúleas
aquí las lunas se cubren tras tus estrellas
habitando este día en el paraíso

aquí, nos amigamos y enojamos
con Dios y Jesús, aliados vehementes para llegar a ti
aquí sus sermones surgen súbitamente
sustentando este día en el paraíso

aquí lindante a tu lejanía, el crepúsculo
mío, tuyo o de ninguno, se enraíza otra vez
para embeber su tonalidad en mi alma serena
morando este día en el paraíso

AUTOR: Gabriel Cuellar

miércoles, 3 de octubre de 2012

Solo una triste Carta de Amor


Tenía ganas de escribirte esta carta, de amor, o dolor.
Tenía tantas ganas de estar cerca de ti, así que hallé esta forma, amarte a la distancia y con mis letras, con mis palabras atrapadas en el pecho, ansiosas de llegar a tocarte.
Sin dudas ha sido difícil penetrar tus barreras, que se transformaron en mías, que se convirtieron en desafíos signados de imposibles.
Elegí el camino más difícil para llegar a tu corazón, esquive las frases hechas, evite las formalidades, fui directamente al grano, no poseía tiempo para tertulios. Ya había experimentado todo tipo de juegos de seducción y no dieron resultado.
Recuerdo tus ojos brillantes aquel día que te conocí, recuerdo que me no me perdían de vista, y callaron, pero en su silencio decían muchas cosas. Sé que fui importante para ti, me hiciste sentirlo, recuerdo tus alientos frescos como brisas atinadas para mi corazón doliente.
Tantas cosas soñé junto a ti, tantas que eran excesivas para ser concretadas, Dios conocía mis intenciones y escucho tu nombre muchas veces, él fue mi sanador, escucho mis intenciones, sostuvo mis lamentos de madrugada.  Tal vez también los tuyos.
Sé que te ame con toda mi fuerza, como nunca, quizás por eso, por ser tan distintas mis sensaciones no llegaron a concretarse. Y hoy recuerdo todas esas cosas que no pude cumplir a tu lado, recuerdo los viajes no realizados, las noches no compartidas, y así vivo, imaginándote junto a mí, imagino tu cuerpo, que no llegué a recorrer, te imagino rodeando mi cintura con tus brazos pequeños, imagino mis labios recorriendo tu imagen maravillosa.
Te ame como nunca lo sentí en mis venas, en mis mañanas, con mis mariposas en la panza que parecían halcones. Tantas risas fueron tuyas, tantas lagrimas también, se que te ame y no reniego por ello, solo lo extraño como me extraño a mí. En aquel tiempo flotaba, me aislé de la gente, tú eras mi todo.
Gracias a tu presencia, me reencontré con Neruda, Benedetti, Bucay, Dios, y tantos otros, me encontré con tantas gentes, pero no me encontré a mí, me perdí en tus brazos, en tus laberintos, en tus inseguridades y las mías. En fin guardo en mi memoria esas palabras que logre desgarrar de tu corazón acorazado, esas palabras que viven en mí. Y como escribió Neruda “Podría escribir los versos más tristes esta noche…”, pero sería inútil, si todo en torno a mí se contamina de tristeza. Todo lo existente forma parte de tu ausencia, todo me recuerda a ti.
Para concluir amor de mi vida, debería tratar de olvidarte, quiero que lo sepas, haré lo necesario para evitar tu recuerdo, para no recordar tus palabras, para dormir por las noches, para no pensarte más, esa será mi promesa, esa es mi decisión: dejarte volar, simplemente volar, esperando que en tu vuelo algún día decidas detenerte junto a mi corazón ajado, doliente y afligido por este desencuentro que nunca llego a ser unión.
Sé que te ame, quizás todavía te amo, pero estoy recordando que no siempre he cumplido mis promesas. 

AUTOR: Gabriel Cuellar

Cada Mañana




Cada mañana, al despertar, te busco y ya no estas……
Quizás en la huida tus pasos, eligieron otros caminos transitar
Quizás tus besos eligieron labios diferentes para besar
O quizás otras luces encandilaron tu amor efímero y letal

Cada mañana al despertar, extraño tu cuerpo sin igual
Tus maneras diferentes de hacerme sentir especial
Tus ojos repletos de recuerdos, de imágenes que no puedes borrar
Tus manos tibias llenas de amor dispuestas  a amar

Cada mañana, al despertar recuerdo nuestras historias sin cesar   
Y sonrió en silencio, como buscando complicidad en el lugar
Y me sonrojo cual niño es atrapado en una acción marginal
A esta altura mis mejillas están gastadas de llorar por tu imagen ausente en este hogar

Cada mañana al despertar me pregunto una y otra vez en que pude fallar
Que tal vez fui yo quien hizo lo posible para alejarte de este lugar
Que tal vez nuestro tiempo llego a su fin y no lo logro aceptar
O que simplemente no debí elegirte a ti, amante prohibida..... amor real


AUTOR: Gabriel Cuellar

Golpeando las puertas del cielo





Hoy le pedí a dios que me dejara entrar
Le pedí que me dejara probar de su inmensidad
De la sensación intensa que provoca su  luminosidad
Su eterno y magnifico equilibrio y paz
Pero no he tenido respuestas, he quedado solo en el umbral
Golpeando las puertas del cielo, esperando mi turno para aparcar
Para entrar a los cielos, para pedir perdón por mis pecados
Para poder descansar de mis cruces, de mis errores de esta vida terrenal
He insistido en varias ocasiones pero nadie responde en el cielo astral
Nadie se hace eco de mi incasable pedido de amor y libertad
Quiero verte a los ojos Dios de todos los reinos, Dios único magistral
Para besarte las manos, acariciar tu alma  y así en tus brazos descansar.

AUTOR: Gabriel Cuellar

Me Enamore de Ella



Juro que por las noches
Muero por ella
Y que por las mañanas revivo al verla
No siento ni alegría ni tristeza
Solo admiración al tenerla cerca

De más estaría decir que me apasiona poseerla
Y que me conmueve la inmensidad que representa
Todo surge lenta y de una extraña manera
A veces  me alejo……  otras se acerca

La perfección y el tiempo nos trasporta a su manera
A veces al cielo, a veces a las estrellas
Juro que por las noches….. la llamo para que venga
Desfallezco pensando y pensando en ella

Jamás pienso que sería de mí, si no existiera
Seria dolorosa la pena, e inmensa
Creo que me he enamorado perdidamente de ti
ESPERANZA…. amiga fiel y compañera

AUTOR: Gabriel Cuellar

Para Mis Adentros


No pude menos que pensar;
Para mis adentros, que la ciudad me traería sorpresas
Así fue que comencé esta travesía Para mis afueras.
…encarando suavemente sus avenidas
Tímidamente  entre en sus intimidades abstractas
En sus adentros superficiales lejanos y virtuales
Y cuando todo parecía incierto, cuando todo carecía de vida
Apareciste tú, mimetizada entre la maleza y la sutileza

No pude menos que pensar;
Para mis adentros, que serian varias las sorpresas
Así fue que conocí tu delicadeza
….dulcemente cubrías tus dolencias
Y tus lágrimas penetraron mis sueños de esperanzas
En mis adentros y mis afuera; desnudaron la realidad espesa
Y cuando todo parecía sufrido, cuando todo era tristeza directa
Coincidimos en ese lugar,  para lentamente darnos cuenta

No pude menos que pensar;       
Para mis adentros, que el encanto acudiría sin protestas
Así fue que descubrí tu existencia
….lentamente aparecieron coincidencias
Y el interés por conocernos penetro sin clemencia
En tus adentros y mis afuera; se liberaron los instintos y la naturaleza
Y cuando todo parecía perfecto, cuando todo era risa y simpleza
La verdad cruel e indiscreta, nos devolvió a la realidad, a la tierra.

No pude menos que pensar;       
Para mis adentros, que tu ausencia cubriría las presencias
Así fue que me resigne a quererte a la distancia
….consciente de que estabas lejos como la conciencia
Y la resignación le dio paso a la coherencia cruenta
En tus adentros y mis afuera; se sintieron los gritos de clemencia

Y cuando todo estaba perdido, cuando nada suplía tu ausencia
La casualidad sabia y discreta, nos devolvió la oportunidad de encontrarnos
…. De vez en cuando, sin exigencias.

AUTOR: Gabriel Cuellar

martes, 2 de octubre de 2012

Cuentos Para Pensar II




<<< JORGE BUCAY >>>



LA TRISTEZA Y LA FURIA

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.
Había una vez... un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.

AUTODEPENDENCIA

"Me acuerdo siempre de esta escena:
Mi primo, mucho más chico que yo, tenía tres años. Yo tenía uno doce...
Estábamos en el comedor diario de la casa de mi abuela. Mi primito vino corriendo y se llevó la mesa ratona por delante. Cayó sentado de culo en el piso llorando.
Se había dado un golpe fuerte y poco después un bultito del tamaño de un carozo de durazno le apareció en la frente.
Mi tía que estaba en la habitación corrió a abrazarlo y mientras me pedía que trajera hielo le decía a mi primo: Pobrecito, mala la mesa que te pegó, chas chas a la mesa..., mientras le daba palmadas al mueble invitando a mi pobre primo a que la imitara... Y yo pensaba: ¿...? ¿Cuál es la enseñanza? La responsabilidad no es tuya que sos un torpe, que tenés tres años y que no mirás por dónde caminás; la culpa es de la mesa. La mesa es mala.
Yo intentaba entender más o menos sorprendido el mensaje oculto de la mala intencionalidad de los objetos. Y mi tía insistía para que mi primo le pegara a la mesa...
Me parece gracioso como símbolo, pero como aprendizaje me parece siniestro: vos nunca sos responsable de lo que hiciste, la culpa siempre la tiene el otro, la culpa es del afuera, vos no, es el otro el que tiene que dejar de estar en tu camino para que vos no te golpees...
Tuve que recorrer un largo trecho para apartarme de los mensajes de las tías del mundo.
Es mi responsabilidad apartarme de lo que me daña. Es mi responsabilidad defenderme de los que me hacen daño. Es mi responsabilidad hacerme cargo de lo que me pasa y saber mi cuota de participación en los hechos.
Tengo que darme cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hago. Para que las cosas que me pasan me pasen, yo tengo que hacer lo que hago. Y no digo que puedo manejar todo lo que me pasa sino que soy responsable de lo que me pasa porque en algo, aunque sea pequeño, he colaborado para que suceda. Yo no puedo controlar la actitud de todos a mi alrededor pero puedo controlar la mía. Puedo actuar libremente con lo que hago. Tendré que decidir qué hago. Con mis limitaciones, con mis miserias, con mis ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con todo eso, tendré que decidir cuál es la mejor manera de actuar. Y tendré que actuar de esa mejor manera. Tendré que conocerme más para saber cuáles son mis recursos. Tendré que quererme tanto como para privilegiarme y saber que esta es mi decisión. Y tendré, entonces, algo que viene con la autonomía y que es la otra cara de la libertad: el coraje. Tendré el coraje de actuar como mi conciencia me dicta y de pagar el precio. Tendré que ser libre aunque a vos no te guste. Y si no vas a quererme así como soy; y si te vas a ir de mi lado, así como soy; y si en la noche más larga y más fría del invierno me vas a dejar solo y te vas a ir... cerrá la puerta, ¿viste? porque entra viento. Cerrá  la puerta. Si esa es tu decisión, cerrá la puerta. No voy a pedirte que te quedes un minuto más de lo que vos quieras. Te digo: cerrá la puerta porque yo me quedo y hace frío. Y esta va a ser mi decisión. Esto me transforma en una especie de ser inmanejable. Porque los autodependientes son inmanejables. Porque a un autodependiente solamente lo manejas si él quiere. Esto significa un paso muy adelante en tu historia y en tu desarrollo, una manera diferente de vivir el mundo y probablemente signifique empezar a conocer un poco más a quien está a tu lado.
Si sos autodependiente, de verdad, es probable que algunas personas de las que están a tu lado se vayan... Quizás algunos no quieran quedarse. Bueno, habrá que pagar ese precio también. Habrá que pagar el precio de soportar las partidas de algunos a mi alrededor y prepararse para festejar la llegada de otros (Quizás...)"

GALLETITAS

A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación.
Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.
Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.
La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.
Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.
La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.
El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.
Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. " No podrá ser tan caradura", piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.
Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.
- Gracias! - dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
- De nada - contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.
El tren llega.
Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: " Insolente".
Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas... ! Intacto!.

AMARSE CON LOS OJOS ABIERTOS

Quizás la expectativa de felicidad instantánea que solemos endilgarle al vínculo de pareja, este deseo de exultancia, se deba a un estiramiento ilusorio del instante de enamoramiento.
Cuando uno se enamora en realidad no ve al otro en su totalidad, sino que el otro funciona como una pantalla donde el enamorado proyecta sus aspectos idealizados.

Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, son más duraderos y están anclados a la percepción de la realidad externa. La construcción del amor empieza cuando puedo ver al que tengo enfrente, cuando descubro al otro.
Es allí cuando el amor reemplaza al enamoramiento.

Pasado ese momento inicial comienzan a salir a la luz las peores partes mías que también proyecto en él. Amar a alguien es el desafío de deshacer aquellas proyecciones para relacionarse verdaderamente con el otro. Este
proceso no es fácil, pero es una de las cosas más hermosas que ocurren o que ayudamos a que ocurran.

Hablamos del amor en el sentido de "que nos importa el bienestar del otro".
Nada más y nada menos. El amor como el  bienestar que invade cuerpo  y alma y que se afianza cuando puedo ver al otro sin querer cambiarlo.
Más importante que la manera de ser del otro, importa el bienestar que siento a su lado y su bienestar al lado mío. El  placer de estar con  alguien que se ocupa de que uno esté bien, que percibe lo que necesitamos  y disfruta al dárnoslo, eso hace al amor.
Una pareja es más que una decisión, es algo que ocurre cuando nos sentimos unidos a otro de una manera diferente. Podría decir que desde el placer de estar con otro tomamos la decisión de compartir gran parte de nuestra vida con esa persona y descubrimos el gusto de estar juntos. Aunque es necesario saber que encontrar un compañero de ruta no es suficiente; también hace falta que esa persona sea capaz de nutrirnos, como ya dijimos, que de hecho sea una eficaz ayuda en nuestro crecimiento  personal.

Welwood dice que el verdadero amor existe cuando amamos por lo que sabemos que esa persona puede llegar a ser, no solo por lo que es.
"El enamoramiento es más bien una relación en la cual la otra persona no es en realidad reconocida como verdaderamente otra, sino más bien sentida e interpretada como si fuera un doble de uno mismo, quizás en la versión masculina y eventualmente dotada de rasgos que corresponden a la imagen idealizada de lo que uno quisiera ser. En el enamoramiento hay un yo me amo al verme reflejado en vos." Mauricio Abadi.

Enamorarse es amar las coincidencias, y amar es enamorarse de las diferencias.

EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO

Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.
- Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
- ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después... Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
- E... encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas-.
- Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.
¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.
- Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
- ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
- ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven-.
- Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente...
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

También podes leer la parte I de "Cuentos Para Pensar".... haciendo Click aqui
http://gabrielcuellar-escritor.blogspot.com.ar/2012/09/cuentos-para-pensar-parte-i.html

QUIERO










Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mi, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy,
hoy podés contar conmigo.
Sin condiciones.